domingo, 24 de febrero de 2013

Proyecto febrero - La escena: El clavel.


Hola blogueros, después de varios meses desaparecida con los proyectos de "Adictos a la escritura", ha llegado la hora de volver. Así que aquí les dejo el proyecto de este mes: LA ESCENA. Consistía en desarrollar una escena en la que se incluirían una serie de elementos que nada tendrían que ver con ésta. Yo escogí "un asalto a mano armada", y los elementos fuera de lugar son un cachorro, un globo y un payaso. El proyecto de este mes me pareció muy interesante y no pude dejar de participar, además, después de realizarlo me he quedado con la idea de continuar con la historia, ya me dirán que les parece lo que he escrito, como siempre estoy atenta a sus comentarios y sugerencias.



EL CLAVEL


Le parecía estar sumergida en una especie de sueño. Gritos y llantos desesperados llenaron toda la habitación, hasta que una rasposa voz silenció a todos. Definitivamente la escena resultaba como sacada de una película, sólo que era la vida real y no parecía que las cosas fueran a salir bien.
Contuvo el aliento al ver a los asaltantes amagando al único guardia de seguridad del pequeño banco. Cuando hubieron terminado, uno de ellos se acercó a donde estaba ella. Pudo sentir como una mirada la recorría. Alzó los ojos y encontraron unos de color oscuro. El pasamontañas apenas dejaba ver unas cejas demasiado pobladas que en otras circunstancias le habrían causado risa. A su mente acudió uno de los personajes de Plaza Sésamo, pero sus sentidos estaban tan saturados que no pudo recordar el nombre.
Se distrajo cuando unos globos de colores salieron volando hacia el techo. Su dueño ni siquiera se inmutó: un payaso implicado en un asalto de banco. Cuando entró por la puerta, apenas unos minutos antes, se había sentido sorprendida cuando lo vio. Era la primera vez que veía a un payaso entrar a un banco, pero se dijo que cualquiera podría tener una cuenta allí.
Había un par de niños en el recinto que se acercaron cautivados por los colores de su traje y el montón de globos que llevaba sujetos en la mano. Pero el sentimiento pronto se disipó, cuando de un movimiento el hombre de zapatos enormes, peluca y nariz roja sacó una pistola de entre sus ropas, provocando el llanto de los niños y los gritos de protesta de los infortunados presentes.
El ladrido de un perro volvió a distraerla. Toda la atención del cachorro estaba puesta en los globos que flotaban por encima de su cabeza. Una mujer vestida con ropa deportiva lo llamó y el peludo acudió a su lado moviendo la cola. «Menos mal», pensó. «El sonido del animal me estaba poniendo nerviosa». Casi soltó una risa ante lo absurdo de sus pensamientos.
¿Acaso te estás riendo? —le dijo el hombre con una voz amortiguada por el pasamontañas.
No supo que responder, se quedó quieta y su rostro adquirió un tono pálido.
Déjala en paz —dijo el payaso.
Casi esperaba que la voz de éste fuera débil y algo aguda. Pero por el contrario, era firme y poderosa. El payaso se acercó y rozó con un dedo enguantado una de sus mejillas.
¡Déjala en paz! —esta vez fue una voz distinta la que reprodujo la frase. Un hombre sentado tras un escritorio se había puesto de pie. Una pequeña placa en su camisa decía “gerente”.
—¿La conoces?
—No —respondió quizás demasiado rápido y al delincuente no le pasó desapercibida la mirada angustiada que la chica dirigió al gerente.
—Yo creo que sí. ¡Ponte de pie! —dijo a la chica y ésta obedeció—. ¿Quién es?
—Es mi padre —soltó en un susurro.
Tú puedes abrir la bóveda, ¿no? —preguntó el payaso, esta vez dirigiéndose al gerente.
Un ligero asentimiento con la cabeza le indicó al ladrón lo que quería saber.
Bien. Pues vamos a abrirla y obviamente tu hija viene con nosotros.
Cruzaron el recinto en dirección al pasillo del fondo. Las miradas temerosas de los clientes se clavaron en ella. Quería que esto acabara pronto, que se marcharan con lo que fuera que hubieran ido a buscar, y entonces ella pudiera dejar atrás esas paredes que comenzaban a asfixiarla.
Se detuvieron ante una reja. El gerente buscó en su bolsillo un juego de llaves y la abrió. La bóveda se hizo visible, así como un sofisticado sistema de cerrojos y un panel digital, pero el hombre no hizo ningún movimiento.
¿Qué esperas?
No… No recuerdo… la clave —murmuró.
Y era así, su mente estaba en blanco. Simplemente se había borrado de su memoria en el momento menos oportuno.
¿Acaso estás bromeando? —preguntó el payaso.
De espaldas a él, la chica apoyo sus manos sobre la pared y empezó a reír, provocando sorpresa entre sus acompañantes.
Es obvio que no —respondió por su padre entre carcajadas nerviosas y algo histéricas, girándose para hacer frente a lo que fuera para defender a su padre.
Detrás del maquillaje blanco, el rostro del hombre mostraba confusión y al mirarlo a los ojos le pareció reconocer un toque de diversión.
Deja de reír —susurró y ella obedeció.
Detrás de ellos se escucharon pasos y dos de los hombres con pasamontañas se hicieron presentes, el tercero seguramente seguía custodiando la parte delantera.
¡Vámonos! ¡La policía está por llegar! —gritaron al unísono.
La chica se quedó quieta a un lado de su padre, mientras los dos hombres avanzaban por el pasillo.
¡El robo más estúpido de la historia! ¡¿Y para qué?! ¡Para nada! —gritó uno de ellos en tono desesperado y temeroso, nada propio de un delincuente consumado. Hasta parecía que tenía ganas de llorar
—Eso no es del todo cierto —y el payaso retrocedió hasta detenerse frente a la chica. Se desprendió de un clavel que llevaba en la solapa de su enorme saco y se lo ofreció. Ella no reaccionó —hipnotizada por un momento en sus ojos azules— hasta que él lo agitó delante de su rostro.
—Para ti —le dijo y sonrió.
Ella no supo que hacer, apenas alcanzó a murmurar un dudoso gracias en tanto lo veía salir a la carrera, pero sonrió también cuando él le dirigió una última mirada.
«Seducida por un payaso y el peor ladrón de bancos», se dijo. «¡Qué día tan extraño!». Y por disparatado que sonara, se encontró pensando en si lo volvería a ver, observando con añoranza el clavel rojo que tenía en la mano. Un toque de color en su tan acostumbrada vida gris.  


8 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho Li, has utilizado muy bien las palabras fuera de lugar.
    Sobre lo de que sería una buena historia, estoy de acuerdo contigo.
    Un beso!!

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  2. Li: Como de costumbre, tus letras demuestran que eres muy buena relatandondo.
    Tu escrito es ágil y tiene una trama agradable.
    ¡Bien chica! Felicidades: Doña Ku

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  3. Muy bueno, atrapa y entretetiene al mismo tiempo. Original tambien.
    Saludos

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  4. Me parece muy bueno el relato, y el final es inesperado. La descripcion de los hechos es muy buena. Felicidades. Un abrazo.

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  5. Un escrito muy entretenido. Me gusta como usas las palabras y todo va cobrando sentido.
    Un abrazo

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  6. Muy ameno de leer y el final me encanta, tierno y con chispa.Saludos

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  7. Hola Li! Te dejo un premio en mi blog http://mundodeletras.blogspot.mx/2013/03/premios-que-recibi-de-tetsu-hana.html

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Gracias por pasar y comentar, espero y hayas encontrado algo de tu agrado.